Yoga para niños

En nuestra vida cotidiana, dónde y cuándo comparten padres y adolescentes momentos profundos de comunicación honesta, alma con alma? Momentos donde ambos pueden expresar sus emociones, y sentimientos con total libertad… sin sentirse juzgados…

¿Dónde pueden ambos aprender acerca de sus cuerpos físicos y sentirlos creciendo, moviendo o relajándose con plena libertad y seguridad? ¿Dónde pueden reírse a carcajadas como solo ocurre entre amigos, o dónde pueden dejar caer una lágrima sutil con naturalidad, sin sentirse avergonzados? ¿Dónde se encuentra ese entorno sagrado donde cada uno se siente respetado, valorado y aceptado tal y como es?