Ajedrez Escolar: Batallas sin Violencia

Hoy es el Día Mundial de la Salud, y está dedicado a la depresión. Ya hemos abordado cómo las deficiencias afectivas suelen asociarse a la falta de habilidades sociales y de empatía en general. La Sobreexposición a la violencia está generando la “desensibilización” de niños y adolescentes, y al mismo tiempo impulsividad y ansiedad, falta de concentración y finalmente aislamiento. Hemos publicado varios posts con herramientas para abordar estos temas, con pautas e iniciativas que son fácilmente aplicables, desde “simplemente” pensar sobre la calidad del tiempo que pasamos con otras personas, hasta la organización de actividades en un entorno de naturaleza. Quisiera presentar un tema que me ha llamado la atención, porque sinceramente no esperaba que el Ajedrez – Ajedrez Escolar – pudiera contribuir a los temas que abordamos. Nunca presté mucha atención cuando mi abuelo quería enseñarme y jugar conmigo, pero después de investigar sobre el tema, me he dado cuenta de que algunas de las estrategias de investigación que he desarrollado en mi carrera pueden tener su origen en esos momentos que pasábamos juntos ante del tablero. Estas estrategias pueden ser útiles en el día a día, y convertirse en herramientas que también pueden ayudar a buscar alternativas cuando se viven momentos difíciles, como sentirse deprimido.

Con todo lo anterior, me gustaría dar una cálida bienvenida a Manuel Azuaga Herrera, Presidente de la Asociación Ajedrez Social de Andalucía, y experto en ajedrez social, terapéutico y educativo, compartiendo su post sobre Ajedrez Escolar.

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En los últimos tiempos vamos conociendo cada vez más experiencias educativas que incorporan el ajedrez como una herramienta transversal en el aula. Y es que la práctica frecuente del ajedrez favorece el desarrollo de múltiples habilidades cognitivas y socio-afectivas en el alumnado.

Un factor clave de la implementación del llamado ajedrez educativo (que, a diferencia del ajedrez deportivo o competitivo, persigue unos objetivos estrictamente pedagógicos) es que puede incorporar metodologías de investigación-acción, que a su vez pueden ayudar a comprender el diagnóstico de los problemas derivados de la práctica docente. Al mismo tiempo, las sesiones de ajedrez educativo permiten lograr un aprendizaje significativo en el aula, toda vez que a través de un itinerario formativo bien estructurado se plantean desafíos, ejercicios y dinámicas orientadas a la resolución de problemas, así como experiencias de enseñanzaaprendizaje que propician un pensamiento reflexivo y crítico.

Así, aprovechando la dimensión lúdica del juego, el docente o monitor puede potenciar ciertas habilidades que ofrece el aprendizaje significativo del ajedrez, concediendo especial relevancia a la capacidad del alumno para:

  • La resolución de problemas. Cada nueva jugada en el tablero representa un nuevo desafío que a su vez modifica y complementa la posición previa en su conjunto.
  • La creatividad. Con frecuencia la mejor jugada requiere replantearse los patrones lógicos del juego, por ejemplo, sacrificar nuestra dama, la pieza más poderosa, a cambio de lograr un objetivo mayor (por ejemplo, dar jaque mate).
  • La toma de decisiones. El juego del ajedrez articula, de un modo natural, un método de ramificación de alternativas. Así, ante un mismo objetivo (por ejemplo, dar jaque al rey, es decir, amenazarlo) debo valorar cuáles son las alternativas: ¿muevo la torre o mejor el alfil? Las dos opciones me llevan al jaque, pero debo analizar los efectos de cada una de ellas. En términos académicos hablamos de un proceso conocido como árbol de decisiones. Incorporar en el alumnado un patrón de valoración compuesta, un análisis de jugadas candidatas, ayuda, sin duda, a encontrar la mejor respuesta en el menor tiempo posible. chess-775346_640

En resumen, podemos afirmar que el ajedrez ayuda al alumno a pensar antes de actuar (es conocido el axioma “pieza tocada, pieza movida”). Además, jugando al ajedrez un chico o adolescente aprende algo muy importante: aprende a reconocer sus errores, pues llega a entender (y a aceptar) que no hay excusas válidas que puedan justificar una mala decisión y que son ellos, en última instancia, los únicos responsables de cada jugada, así como de cada acción que realicen en el tablero educativo, social o familiar.

Desde un punto de vista académico la introducción del ajedrez pedagógico en el currículo puede desarrollar, por citar solo algunas, las siguientes competencias:

  • Competencia Lógico–matemática. Juan Luis Jaureguiberry, reconocido experto en ajedrez y su relación con las matemáticas, demuestra cómo el ajedrez ayuda a aplicar los principios y procesos matemáticos en distintos contextos. Para Jaureguiberry la razón es sencilla: el juego del ajedrez integra un espacio (el tablero), un material (piezas) y un tiempo (secuencia de jugadas y turnos) que favorece que el docente pueda plantear problemas y elaborar didácticas matemáticas. Cuando juegan al ajedrez, los alumnos y los docentes realizan al mismo tiempo (de forma natural) una actividad matemática. Y es que el tablero no es una simple cuadrícula, es un espacio ordenado (geométrico y cartesiano) de producción matemática significativa. De otro lado, el movimiento de las piezas y las relaciones (de ataque y defensa) entre ellas son geométricas. Así, la decisión que toma un alumno a propósito de una captura (una pieza come a otra) incorpora componentes aritméticos, tanto por el número de piezas atacantes y defensoras como por el valor de las piezas involucradas.
  • Competencia Aprender a aprender. A través del juego y la compresión del ajedrez, el alumno aprende a incorporar estrategias de planificación y resolución de tareas. El célebre ajedrecista estadounidense Frank Marshall defendía que “un mal plan es mejor que no tener ningún plan”, proposición que, convertida en principio inherente del juegociencia, resume muy acertadamente el valor de la estrategia y la planificación del alumno-jugador de ajedrez. Al mismo tiempo, los alumnos que practican ajedrez desarrollan e idean estrategias de investigación en la continua búsqueda de soluciones, según sea en cada momento la posición del tablero.
  • Competencias Sociales y Cívicas. El estudio científico de la Universidad de la Laguna The benefits of chess for the intellectual and social-emotional enrichment in childhood and adolescence, Ramón Aciego, Lorena García, Moisés Betancort. The Spanish Journal of Psychology, ISSN 1138-7416, Vol.15, Nº. 2, 2012, págs. 551-559 avala la idea que el ajedrez pedagógico mejora las capacidades cognitivas (atención, percepción, rapidez, concentración, planeamiento y previsión), pero también las habilidades sociopersonales. El alumnado mejora el rendimiento curricular, pero lo hace obteniendo también un mayor ajuste personal, satisfacción de la escuela, adaptación escolar y agrado al estudio. De este modo, se evidencia que la enseñanza-aprendizaje del ajedrez en el aula desarrolla y favorece las habilidades sociales y emocionales de quien lo practica.

El Ajedrez Escolar ayuda al alumno a desarrollar:

  1. La memoria
  2. La capacidad de concentración
  3. La toma de decisiones y la aceptación ante el error
  4. La atención y reflexión
  5. La visión espacial de la realidad: táctica y estratégica
  6. La resolución de problemas
  7. El razonamiento lógico-matemático
  8. El pensamiento creativo
  9. La autoestima y el sentido del logro
  10. La capacidad crítica
  11. La iniciativa
  12. La empatía

Por otra parte, el campo de experimentación pedagógica del ajedrez no se limita al terreno educativo o docente, sino que, desde hace años, la práctica y enseñanza del juego-ciencia se ha utilizado con éxito como herramienta social y terapéutica en comunidades desfavorecidas o en riesgo de exclusión, como tratamiento multi-modal eficaz en casos leves de TDAH o como recurso de estimulación cognitiva con drogodependientes, entre otros colectivos.

Conclusión

Podemos afirmar que los beneficios y la utilidad del aprendizaje del ajedrez en el ámbito educativo han sido profusamente contrastados. La incorporación de un programa de ajedrez pedagógico en el aula puede alcanzar el éxito escolar de todo el alumnado, atendiendo para ello a las distintas capacidades, intereses y expectativas individuales de cada alumno. En este sentido, debe también considerase como medida de atención a la diversidad, puesto que su práctica y aprendizaje afianzan modelos de relación entre el alumno y su entorno, basados en el respeto mutuo y la igualdad de oportunidades.

En la actualidad asistimos a un nuevo impulso del ajedrez en el aula, es decir, los centros escolares e instituciones educativas cada vez se muestran más interesados en incluir la enseñanza del ajedrez como materia pedagógica, dado que el juego-ciencia reporta beneficios integrales en el desarrollo del alumnado.

Autor: Manuel Azuaga Herrera, Presidente de la Asociación Ajedrez Social de Andalucía

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