Trastornos de Conducta Alimentaria: ¿Responsabilidad de la sociedad?

Desde nuestro primer post sobre la prevención y el diagnóstico de los trastornos de conducta alimentaria, y en los últimos 3 años, estos trastornos han incrementado notablemente, y su tendencia no parece remitir. Naiara Casanueva Manrique, especialista en Psicopedagogía, actualiza la cuestión incluyendo un punto de responsabilidad social sobre el que reflexionar.


La pandemia de 2020 ha generado muchos cambios en la conducta de las personas, tanto niños, adolescentes como adultos, debido a la situación de incertidumbre que se ha vivido. A principios del 2023, se siguen sufriendo sus consecuencias. Estos cambios conductuales se pueden observar en el aumento de la violencia, suicidios, consumo abusivo de drogas y comida, adicciones, trastornos mentales como ansiedad, depresión. En este post, nos vamos a centrar en los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA).

En España, unas 400.000 personas sufren algún tipo de trastorno de conducta alimentaria (TCA), según datos del “Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge”.  Un TCA es un trastorno psicológico que afecta a la ingesta de alimentos. Las personas que lo sufren tienen una gran preocupación por el peso, la imagen corporal y la alimentación. Los tipos de TCA más recurrentes son los siguientes.

  • Anorexia Nerviosa que se caracteriza por una restricción calórica, miedo continuo a ganar peso y sentimiento de insatisfacción corporal.
  • Bulimia Nerviosa se presenta mediante episodios de atracones, seguidos de conductas compensatorias para evitar el aumento de peso.
  • Trastorno por atracón (Hiperfagia Incontrolable), se caracteriza también por episodios en los que se ingiere gran cantidad de comida en un breve periodo de tiempo. A diferencia de la anterior, estos casos no conllevan conductas compensatorias.

Datos y contexto socio-digital

Tal y como publicaba la Dra. Aránzazu Fernández Rivas en 2021, antes del covid-19 la prevalencia de los trastornos de conducta alimentaria entre los adolescentes y jóvenes adultos, se encontraba en un 6,2% en mujeres y el 0,3% en hombres. Actualmente estos datos están ascendido hasta un 17,9% y un 2,4% respectivamente, lo cual es preocupante. Otra cuestión alarmante es que se está retomando la moda de los 2000s, que se caracteriza principalmente por unos cuerpos extremadamente delgados, la tan cuestionable talla 00, pantalones de tiro bastante bajo… Esta tendencia acaba de empezar, pudiendo reconocer los primeros cambios en referentes mediáticos como Bella Hadid, Kim Kardashian o la cantante Dúa Lipa.

Al mismo tiempo, podemos encontrar marcas de cosméticos y productos al alcance de cualquier persona que promueven esta conducta. Incluso hay adolescentes en sitios de redes sociales publicitando estos productos con la promesa de que su ingesta o aplicación consigue reducir el apetito, evitando el aumento de peso.

Pero, ¿Por qué nos preocupa más bajar de peso cuando se acerca el verano? ¿será por el incremento de anuncios de productos dietéticos a medida que llega el buen tiempo? ¿y en las festividades como navidad? ¿Por qué no se ve ningún anuncio de este tipo? ¿existe alguna política eficaz que regule la publicidad a la que somos expuestos, o depende de la responsabilidad individual?

La suma de todos estos factores tiene como resultado un aumento mayor en la prevalencia de Trastornos de Conducta Alimentaria en adolescentes o jóvenes. También la población adulta e infantil se ven afectados, fuertemente influenciados por la corriente actual, como sucediera con los Millennials que crecieron en los 2000s.

¿Cómo podemos intervenir ante esta problemática?

                Muchas de las personas que padecen un TCA, necesitan ser ingresadas en el hospital. A menudo, para cuando se diagnostica el trastorno, se encuentra en una fase bastante avanzada. Dada la gravedad de la situación, en el hospital ayudaran a dar los primeros pasos hacia la aceptación y recuperación.

¿Cómo podemos prevenirla?

                Algunos de los factores protectores que ayudaría a prevenir este trastorno es el trabajo de temas como la autoestima, el autoconcepto y las habilidades sociales desde el aula, ya que los niños y adolescentes pasan bastante tiempo en los centros educativos. Por otro lado, si hubiese políticas más eficaces que regulen los anuncios que se consumen, niños y adolescentes estarían más protegidos. Existen algunas, pero los datos asociados a los TCA demuestran su ineficacia.

¿Podemos evitar estos trastornos?

                Evitar la aparición de un TCA es sumamente complicado ya que nos vemos continuamente expuestos a estímulos que dañan y minan la autoestima. Ya sea mediante las redes sociales viendo a las personas que seguimos, no recibiendo suficiente cantidad de “likes” que desearíamos tener, o leyendo los comentarios de dichas fotos… Incluso, yendo de compras, cada tienda talla de diferente forma y tiene una cantidad de tallas concretas, por lo que si no se posee un cuerpo “normativo”, se dificulta mucho encontrar prendas que te gusten y te sienten bien.

A pesar de la preocupante tendencia, la aparición de los Trastornos de Conducta Alimentaria se puede prevenir, realizando un trabajo previo junto con los afectados y sus familias, tratando temas como:

  • Fortalecer la autoestima y el autoconcepto.
  • Aumentar las habilidades sociales.
  • Entender la parentalidad positiva.
  • Mejorar los modelos de comunicación proactiva.
  • Mantener una alimentación equilibrada, sin alimentos buenos o malos.
  • Realizar un consumo responsable de los medios de comunicación y las redes sociales.

“Todas las oposiciones de mente y cuerpo, de materia y alma, de espíritu y carne, tienen su origen fundamentalmente en el temor de lo que la vida nos puede deparar.” – John Dewey

Autora: Naiara Casanueva Manrique

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