Sharenting: No compartas a tus hijos!

El término Sharenting se atribuye al Wall Street Journal que publicó varios artículos sobre el tema en el año 2013.Desde entonces, los problemas asociados al sharenting siguen en aumento. Esto se debe principalmente al desconocimiento, pero sobre todo a la falta de responsabilidad de padres y madres en el uso de la tecnología digital y de los entornos virtuales. En concreto, el término surge de una fusión entre las palabras “Over-sharing” (compartir exageradamente) y “Parenting” (paternidad). Se refiere al hecho de compartir fotos y vídeos de nuestros hijos e hijas en las redes, de forma inapropiada y exagerada al mismo tiempo. El término nace porque se han ido detectando una serie de problemas graves; pero además, porque afecta negativamente a las vidas de nuestros hijos e hijas, aumentando su vulnerabilidad y desprotección.

Según un informe de finales de 2016 (NOMINET – solo en inglés), antes de que nuestros hijos cumplan 5 años, podremos encontrar casi 1.500 imágenes y videos suyos en las distintas aplicaciones y redes virtuales de Internet como en Facebook, Instagram y Twitter. Esto equivale a subir a la red una media de 300 imágenes y videos cada año, por cada niño.

Otra de las razones por las que se trata este tema es el Divorcio. En este proceso, el problema surge cuando una de photo-manipulation-1941835_640las partes decide publicar todo tipo de fotografías y videos para “dejar constancia” de las cosas y actividades que hace con sus hijos. La finalidad puede ser muy perversa, ya que solo busca infravalorar a la otra parte, utilizando Internet para que se visualice lo buen padre, o buena madre, que es. Ser padres, implica para empezar tener presente lo que significa la intimidad y la privacidad, así como proporcionar seguridad. El enfoque es por tanto, totalmente erróneo. Por una parte, (en España seguro, en otros países debería de ser igual) a no ser que un juez dicte lo contrario, la patria potestad se ejerce conjuntamente por ambos progenitores, por lo que todo lo que tiene que ver con las imágenes del menor debe ser consensuado. Pero además, el slogan que se utiliza para formar a los niños en seguridad de Internet, debería aplicarse a los adultos:

Piensa antes de publicar!

Otro problema que surge de esta actividad tiene que ver con el acoso. Para ver un claro ejemplo nos remontamos al año 2007. Los padres de un niño de 11 publicaron un video a YouTube que mostraba al niño en una situación embarazosa. Esto podía interpretarse como gracioso, pero también como ridículo y objeto de burla. Al conocerse el vídeo y la reacción del pequeño, la gente empezó a compartirlo y a burlarse. Como consecuencia el menor fue víctima de acoso. La “culpa” no fue del colegio, sino de los padres que lo publicaron, dejando la puerta abierta a que cualquiera pudiera utilizarlo. Era un menor de edad, cuya imagen siempre debe estar protegida. Seguramente los padres no lo pensaron, pero precisamente ese es el principal problema que tenemos con las cosas que hacemos y publicamos y compartimos en Internet… no lo pensamos.

Consecuancias legales y personales

En Francia, bajo las leyes de privacidad, los padres son responsables de proteger las imágenes de sus hijos. En concreto pueden enfrentarse a pena de un año de cárcel, y multas de 45.000€ por publicar detalles íntimos de las vidas de otros sin su consentimiento (incluyendo sus hijos). Recientemente la Gendarmería (policía nacional francesa) lanzó una campaña de avisos sobre el grave peligro de pedófiolos que se nutren de las fotografías online que publican las familias para seleccionar a niños y niñas que serán sus objetivos. Incluso obligaron a retirar fotos de niños desnudos que los padres habían subido a distintas redes.

Una niña Austríaca de 18 años demandó a sus padres por “violar su privacidad” con fotos de su niñez subidas a Facebook. La niña había pedido en varias ocasiones que se borraran las más de 500 fotos que sus padres habían subido a esta red, compartiéndolas con más de 700 contactos. Declaró que estaba cansada de que sus padres no la tomaran en serio

El Secuestro Digital que consiste en robar las fotos de los niños de las redes de sus familiares – sobre todo si code-707069_640son bebes – para crear perfiles falsos y organizar juegos de rol en los que se puede “adoptar” a estos niños. Las versiones más pervertidas incluyen descripciones de tipo sexual. La app más utilizada para este fin es Instagram (con más de 60.000 fotos bajo el #babyrp), y aunque algunas de estas cuentas se han eliminado, otras se siguen abriendo. Estas actividades se vienen detectando desde 2014 y van aumentando a medida que más y más menores de 13 años tienen sus fotos y videos en Internet… publicadas por sus padres.

El “Morphing”, es otra práctica muy relacionada con la anterior que se ha extendido sobre todo en las redes de pornografía infantil. Se trata de hacer montajes de fotos o videos mezclando los cuerpos de las niñas que son víctimas de explotación, con las caras de nuestras hijas, todo ello destinado a ofrecer material de pornografía infantil. Se relaciona con la anterior porque las imágenes de nuestras hijas se roban de las redes virtuales de los padres, destacando en este caso las imágenes de Facebook. De hecho, las investigaciones demuestran que muchas de esas fotos terminan en páginas relacionadas con la pedofilia (el mes que viene trataremos este tema)

Pautas Preventivas: Privacidad e Intimidad

Ya que parece que estamos perdiendo la noción de intimidad (lo trataremos en ese mismo post), nos centraremos en cuestiones tecnológicas. Normalmente no solemos configurar los Ajustes de Privacidad (de los dispositivos, de las aplicaciones, o de las redes virtuales que utilizamos), ya que damos por hecho que las configuraciones que vienen por defecto son adecuadas. Esto es un problema porque además algunas plataformas incluyen cláusulas de cesión de derechos (que no leemos, como tampoco leemos las relativas a la mayoría de edad para su uso). Estas cláusulas permiten a las compañías utilizar las fotos o videos que subimos a esa plataforma, para sus propios fines, como también para venderlas.

Según un estudio, el 80% de los adultos encuestados cree que cuando etiqueta varios amigos en una foto, sólo ellos y nadie más la pueden ver; y sólo un 10% se muestra “seguro” con las herramientas de privacidad. En realidad, aunque tengamos nuestras opciones de privacidad para “solo amigos” (y aquí podríamos debatir quiénes son esos “amigos”), no sabemos si ellos siguen la misma política de privacidad que nosotros, y puede que nuestras fotos sean públicas una vez que llegan a sus muros. Nos encontramos con que un 85% de los padres encuestados no han revisado los ajustes de privacidad de Facebook, y un 79% piensan que ningún extraño puede ver las fotos de sus hijos. La realidad es que no sabes quién puede hacerse con las fotos de tus hijos, ni si a través de las mismas podría llegar a estar en juego su integridad física.

Nunca publiques fotos que muestren los detalles de la vida de tus hijos, como actividades, horarios, colegio, la matrícula de tu coche, la calle o el portal de casa, etc. ya que a partir de estos elementos, son fácilmente localizables.

Dejarías la puerta de tu casa y las ventanas abiertas cuando te vas a trabajar o de vacaciones? Dejarías el coche aparcado con las llaves dentro y con el motor encendido?

Seguramente no, por una cuestión de seguridad. Igualmente ocurre con las fotos y los videos que subes a Internet. Son la puerta abierta de tu casa, el motor de tu coche en marcha, es la vida de tus hijos.

Respeta y Protege. Piensa antes de publicar.

Este video del National Center for Missing & Exploited Children se publicó en el año 2008 para hacer a los niños comprender los peligros asociados a compartir y publicar cosas en Internet… tal vez ahora también los padres deberían pensar en ello.

Autor: Dr. Gonzalo Torquemada

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